Enrique Ruiz Acosta, Mexico

Residency Period: 1 November 2014 - 31 October 2015


Bio

Mexican artist Enrique Ruiz Acosta studied at the Universidad Autonoma de Nuevo Leon, Facultad de Artes Visuales from 1979 to 1985 in Monterrey Mexico after which he spent time in Germany and Europe for two years, where he was exposed to various mainstream cultural movements. He then returned to Mexico and began his career as an artist while teaching at his University. He was part of a generation of artists who enjoyed a local prestige in Monterrey. In 2008 he began his PHD which has gradually brought him to this hiatus.

URL: enriqueruix.tumblr.com


On-hiatus Proposal Summary

Having worked and well-recognized as an artist in his community, in 2012, various factors in his personal and professional existence led to a re-evaluation of the way he had been conducting his life and career as an artist to this point. He gave up his teaching position at the university and began new pursuits such as meditation, random conversations, poetry workshops etc., as ways to assess where and who he is and where he would like to be. Enrique has reached a hyper-awareness of middle age and the corresponding time remaining for productivity and how exactly he should use it -- a mixture of thoughts and concerns about what to do just before he becomes too old or even perhaps senile. He plans to use his hiatus residency at RFAOH to make the best decisions for his remaining life.


Final Report

And now for something completely different
- Monty Python Flying Circus

No hay mucho que agregar a lo que ya he escrito durante un año. La residencia ha sido una estimulante oportunidad para resolver algunos aspectos de mi crisis, mientras que otros aspectos han permanecido aún a la deriva o irresueltos. Pero sobre todo encontré esta afortunada coincidencia (si es que existen las coincidencias) con un plan al que ahora me estoy impulsando para realizar a partir del 2016, algo que ya he comentado en estos últimos dos meses de residencia. Ha pasado un año y mi percepeción es que casi todo el tiempo de la residencia me sentí motivado a participar. Me hice preguntas necesarias y traté de responderlas. Escribí en español y traduje al inglés. A este complicado ejercicio se agregó el diálogo con los colegas (algunos de ellos, no todos) lo cual fue esencial para clarificar y para ubicar / desubicar las diferentes posiciones que tenemos frente al mundo del arte. Ha sido difícil al mismo tiempo que un poco extraño y otro poco cómico. Creo que las diferencias interculturales a veces dejaron huecos en las conversaciones imposibles de resolver.

There isn't much to add to what I already have written in one year. The residence has been an exciting opportunity to solve some aspects of my crisis, while other aspects have still remained unresolved or still drifting. But above all I found this lucky coincidence (if coincidences exist) with a plan that I'm pushing for, and that will start in 2016, something I have mentioned in the last two months of the residence. A year is gone, and my perception is that almost every moment I felt motivated to participate in this peculiar residence. I asked necessary questions and tried to answer them. I wrote in Spanish and translated it into English. In this complicated exercise, the dialogue with colleagues (some of them, not all of them) was essential to clarify and to locate/dislocate some of the different positions we have concerning the world of art. It was difficult but at the same time a little odd, and a little funny sometimes. I think cultural differences sometimes leave gaps behind impossible to solve.


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On Nov 1 2015, Matt commented on 16: Thank you Enrique; It was lovely having you.[...]

On Nov 1 2015, enrique commented on 15: thanks milena, I'll look for it !![...]

On Oct 13 2015, milena kosec commented on 15: It seems the XXI century circumstances are the same all aroun the world. I just saw very sad documen[...]

On Oct 9 2015, shinobu commented on 15: OK, so you are still with us, phew! But can you believe it is the LAST month anyway?!?[...]

On Oct 4 2015, enrique commented on 14: yesss! that's it! good ol' prehispanic cuisine !! [...]


From RFAOH co-directors

Enrique Ruiz Acosta’s year-long on-hiatus residency ended on October 31, 2015. We thank Enrique for his participation as our 2nd round resident, and his thoughtful and thought-provoking bilingual hiatus reports. He tells us that he’s planning to write two books (one is autobiographical!) after RFAOH! We sincerely wish him the best of luck in his post on-hiatus life, and look forward to reading his books — we need to start learning Spanich right now.

Click “Final Report” to read on his experience at RFAOH.

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16

 

 

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Matt wrote on Nov 1:

Thank you Enrique; It was lovely having you.

 


15

 

¿Cuándo fue la última vez que hice algo que, especificamente, fuese hecho para el mundo del arte? Es decir, para ser exhibido o presentado en un espacio dedicado a legitimarlo como objeto o producto de arte. En julio del 2014 adapté una tira de papel para ticketes para una exhibición colectiva en la Casa de la Cultura de Nuevo León. Era un trabajo que originalmente había hecho en 2006 para un supermercado.

Antes de eso creo que el último año que estuve verdaderamente activo, con exhibiciones y proyectos, fue precisamente ese año 2006. Si recuerdo el momento en el que empecé mi incursión en el mundo del arte, diría que fue en 1977. Entonces fueron casi 30 años de trabajo, y después de 2006, fueron casi 10 años en pausa. Ni mucho ni poco, solamente eso, el tiempo que vuela.

En esos últimos 10 años hice cosas diferentes, y logré decifrar asuntos complejos de mi vida. Pasé por un doctorado, viví fuera de mi ciudad por 4 años, exploré otras actividades que no había conocido, leí sobre filosofía, ciencias sociales y psicoanálisis, y así.

Hoy me siento atraído por un proyecto de producción que me parece he madurado lentamente. Casi todos los días hago notas, preparativos, bosquejo ideas, encuentro relaciones, organizo carpetas en la computadora, y me imagino el trabajo que estoy deseoso de empezar.

La residencia Hiatus me ayudó a revisar y ordenar ciertas ideas, sobre todo porque escribir para alguien (el reporte) es responder a las preguntas que, aunque no se expresan, están ahí para ser respondidas. Soy interpelado por mi. La residencia fue un afortunado encuentro, una coincidencia con mi proceso personal (¿existirán las coincidencias?) y aún cuando estoy apurando el paso para empezar mi proyecto, aún tengo que soltar otras actividades. Andar a la deriva todos estos años ha tenido un costo y una inversión de tiempo que no puedo abandonar con la rapidez que quisiera. No puedo separarme de eso más que con la voluntad de hacerlo, y procurando cerrar los ciclos y las encuentros (asesorias, cursos, archivos de imágenes, viajes, voluntariados, lecturas, etc).

Nunca me he separado del mundo del arte pero en este período he aprendido a verlo de otro modo. No he abandonado el quehacer, sino que lo trasmuté en inquietudes y preocupaciones diferentes, en otros campos, acciones y miradas. En este momento lo que persigo, el quehacer que viene, está relacionado con una aguda conciencia que me resulta dolorosa de comprender, en la que me siento atravesado por las circunstancias de un siglo xxi sin utopías, cínico, desterrado, desposeído. Un zeitgeist interiorizado que me duele como también me duele el cuerpo de viejo.

El proyecto que iniciaré es entonces un testimonio que trata de dar cuenta de lo que sucede en el presente desde el cúmulo de experiencias de mi existencia. Es una tarea ambiciosa. Estoy preparandome para hacerla y la situo a partir del 2016. Presupongo que me tomará dos o tres años de trabajo constante para concluirla.

Es una certeza. Por ello, en ciertos momentos presentes siento que estoy perdiendo el tiempo, o que no quiero aceptar mas tareas o actividades que vayan mas allá de diciembre del 2015. Percibo mi actitud, y es razonable. Es ese giro el que marca la diferencia entre estar a la deriva sin quehacer, y sentir urgencia de producir lo que se tiene que producir, ya sea arte o no-arte, no importa. Es algo que se oculta entre las palabras, las cosas y las sensaciones. Se requiere llevarlo a la práctica para probar hasta donde puede ser atrapado ese escurridizo asunto.

• • • • •

When was the last time I made something, specifically made for the art-world? That is, to be exhibited or presented in a space dedicated to legitimize it as an art object or an art product. It was in July 2014 when I reused a roll of supermarket ticketpaper for a collective exhibition at the Casa de la Cultura de Nuevo Leon. It was a work that was originally made in 2006 as an intervention in a Soriana supermarket in Monterrey.

Before 2014 it was precisely 2006 the last year I was really active with exhibitions and art projects. If I remember when I began my foray into the art-world I would say it was in 1977. So, there you have almost 30 years of work, and after 2006 until now almost 10 years paused, in hiatus. Neither a lot nor few time, just that, time flies.
In those 10 recent years I did different things and I managed to decipher complex issues of my life. I went through a doctorate, I lived out of my city for 4 years, I explored other activities that I had not known, I read about philosophy, social sciences and psychoanalysis, and so on.

Today I feel attracted to a production project that I think I have matured slowly. Since two years ago almost every day I make notes, preparations, sketch ideas, find relationships, organize folders on the computer, but not in a specific direction. But now I can imagine the work that I’m eager to get started.

The Hiatus residence helped me to review and organize certain ideas, especially because writing for someone (as in the report) is to answer questions, although not expressed, that I ask to be answered. I’m challenged by me most of the time. The residence was a fortunate encounter, a coincidence with my personal process (are there, really, coincidences?) And even when I’m rushing over to start my project, I have yet to release other activities. To drift all these years has now a cost and it required an investment of time. I can’t leave those activities as quickly as I would like. I can’t break up with them but only with the will to do it, and taking care to close their cycles (consultations, courses, files, volunteering, reading circles, etc.).

I have never been separated from the art-world but in this 10 year period I have learned to see it differently. I transmuted my work into different concerns and worries in other fields, actions and optics. What I pursue right now, this next task, is related to an acute awareness that I find painful to understand; I also feel crossed by the XXI century circumstances, a hopeless century without utopias, cynical, routlessness and dispossessed. A zeitgeist internalized in me that hurts like my body hurts as I get older.

My project is a testimony that attempts to make an account for what happens in my context and from the experience of my life. It is an ambitious task. I’m getting ready to do it and I may begin it in 2016. I assume it will take me two or three years of constant work to finish it. Bye hiatus status.

It is a certainty. Therefore, sometimes in the present I feel I’m wasting my time, or that don’t want to accept more tasks or activities that go beyond December 2015. I perceive my attitude, and it is reasonable. It is this shift that makes the difference between being adrift, and feeling urgency to produce what is to be produced, either art or non-art, no matter. It is something that is hidden between words, things and feelings. I need to do it to test how far can I caught that elusive thing.

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enrique wrote on Nov 1:

thanks milena, I'll look for it !!

milena kosec wrote on Oct 13:

It seems the XXI century circumstances are the same all aroun the world. I just saw very sad documentary film We Come as Friends by Hubert Sauper. Must to see!

shinobu wrote on Oct 9:

OK, so you are still with us, phew! But can you believe it is the LAST month anyway?!?

 


14

 

Fui a Cholula, carretera al cielo, nubes de agosto.

Escribo en mi agenda, en mis notas, en mi cuaderno (en cualquier lado) que quiero empezar un proyecto, me siento dispuesto. Y sucede que no puedo empezar en las condiciones presentes pues tengo muchas actividades extras. Es una paradoja. La misma dispersión que disfrutaba es ahora la que me roba el tiempo, el valioso tiempo. Necesito entonces un plan para reducir mis actividades, y empezar a organizar mis sitios de trabajo. Me entusiasma la idea de tener nuevamente un quehacer, algo que tiene que ver con escribir, manipular imágenes, y trazar una visión de la vida contemporánea. No sé cómo se condensó, o como maduró, sólo sucedió así poco a poco, en la sombra. Y la urgencia de hacerlo viene junto a la certidumbre de querer hacerlo. No tengo tan claro de que se trata lo que voy a hacer, pero el punto de partida es aquella publicación que les compartí en diciembre. Para empezar, algo así es lo que me llama a producir.

• • • • •

I just traveled to Cholula, highway to heaven, clouds of August.

I write in my agenda, in my computer, in my notebooks (everywhere) that I want to start a project, that I’m ready. And then it happens that I can’t begin with it in these present conditions because I have too many extra activities. It’s a paradox. Having enjoy the dispersion now it steals my time, my valuable time. Therefor I need to reduce my activities, and start organizing my workplaces. I am excited to have a task again, something that has to do with writing, manipulate images, and drawing a vision of contemporary life. I don’t know how the idea was condensed, or how it matured, it just happened gradually, in the shadow. And the urgency of doing it comes accompanied with the certainty of wanting to do it. Still I’m not so clear about it but the starting point is the text I shared with you in December. At first, something like that is what calls me back to work.

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enrique wrote on Oct 4:

yesss! that's it! good ol' prehispanic cuisine !!

shinobu wrote on Sep 21:

Thank you for a compliment -- we still do feel complex about it ^^ but look, this just came up -- I've posted it on Milena's page too; a respected Canadian artist Ron Benner is having a "garden installation" titled Your Disease Our Delicacy (cuitlacoche) and serving "smut" to the audience! http://www.jmbgallery.ca/ExRonBenner.html

"Your Hiatus My Art"

enrique wrote on Aug 29:

dear shinobu, i'm thinking about it --- and that could be a goal achieved through the residency, no doubt about it --- i would say that you have done a great job; all these months i felt accompanied in different ways, and also questioned by everybody, not in a direct or obtuse form, but in a essential and existential way, and that is something i have appreciated pretty much --- but the thing is (like what you post in the FB page about me) that right now i'm in a transition, and my task is to gradually put aside a lot of things (hiatus things) that i still enjoy, in order to make enough space and then, to gain time to do what i want to do --- but anyway, soon we will reach the end of the residency, just two more months, so maybe i will withdraw next month, or maybe not --- muchas gracias y un saludo afectuoso !!!

shinobu wrote on Aug 24:

Does this mean you may have to withdraw soon? When this happens, we feel always a little complex - like, we are doing a great job and we are doing a terrible job - a paradox at its finest! (:

 


13

 

                                                                                                                               Ad Reinhardt, 1966

 

Hay algo en estar inactivo que permite ver y tener a la mano lo que se persigue y al mismo tiempo no poder tomarlo, o atraparlo.  Está en todas partes, en la vida diaria, en ciertas conversaciones y lecturas, y está presente al recorrer las imágenes del mundo desde internet o el cine, y no obstante, no es clara su presencia. Lo tenemos a la vista más permanece escondido. Presentimos su importancia, su relevancia, como evoca el título de la película de Wim Wenders: ¡Tan lejos y tan cerca! (In weiter Ferne, so Nah!)

A los 62 añios tengo una carrera hecha y un pequeño lugar en el mundo del arte, entonces no siento urgencia de perseguir su presencia y atraparlo, como lo hice en otro tiempo y lugar. ¿O si?

No sé. Sé que no intento cazar este fantasma ni me asusta su manifestación. Pienso que sería una mala estrategia si me obsesiono por atraparlo, y estoy seguro que no lo lograría. Entonces más bien me mantengo a la espera, atento, mirando de reojo todo lo que me interroga de mi alrededor. Mientras tanto hago anotaciones, guardo documentos, acumulo archivos.

Pienso-siento que estoy preparando lo que será mi última incursión por las territorios subjetivos que he visitado siempre, y me agrada verlos diferentes al tiempo que invariables. Es un gozo que tiene lugar desde la vida vivida. Me siento cerca de empezar una tarea solitaria que me tomará dos o tres años, probablemente hecha de narraciones y dibujos (o lo que venga después de empezar).

Mi inactividad viene de una crisis alrededor de 2005, una severa crisis en todos los sentidos. Y lo mejor que me pudo haber pasado en aquel entonces fue irme cuatro años a Cholula, Puebla en 2006 a estudiar un doctorado. Allá muchas cosas retomaron sentido. A mi regreso a Monterrey opté por localizarme en nuevos planos de actividades, y por eso decidí renunciar a la educación en la universidad en 2013.

Entrar en la residencia Hiatus en 2014 me ha fortalecido en un aspecto que no me imaginé: me ha servido para repensar acerca de mi situación, acerca de mi construcción como sujeto, y escribir acerca de ello. También me ha permitido observar mis ideas de otro modo a través de los otros. Y además, descubrí que puedo traducir al inglés mis ideas bastante bien (eso creo, jeje).

Ha sido enorme esta pausa de 10 años y sin embargo no siento que haya perdido el tiempo o que haya estado ocioso o desocupado.

No es tampoco procrastinación. Me parece que procastinar es algo deliberado, o voluntario. Es algo que concientemente se decide dejar para después: mañana lo pago, mañana voy, mañana empiezo la dieta. En mi caso no se trata de eso. Más bien ha sido un largo período de incertidumbre, una perplejidad que me ha invitado a reflexionar y meditar para desentrañar sus propios cuestionamientos y su enunciación. Es algo muy cercano a pensar en lo esencial que concierne a lo vivido, un proceso un poco en el modo de una ascesis, lo que conduce a desocultar el conocimiento del sí mismo, a buscar y buscarme en las palabras y en las imágenes que flotan por todos lados. Buscar lo que soy de lo que he sido. Buscar en el laberinto donde todo es uno entre la memoria, el presente y los deseos.

Hiatus es la reflexión de una no-producción que por paradoja implica la preparación de la misma producción. ¡Tan lejos y tan cerca! es como un mantra. La espera no es tranquila. Es un pendiente que no está resuelto en su forma de ser pendiente. No se trata de un plazo que se va a cumplir, ni tampoco es una actividad definida que se puede reactivar cualquier momento. Es algo indefinido en su esencia, en su potencia, en su expresión. Es una sombra. No es lo que dejo de hacer porque soy capaz de dejar de hacerlo, sino algo que no fluye, algo que está escondido, acechando, reclamando atención.

Para producir objetos o eventos artísticos es necesario que se vincule la “necesidad” de hacerlos con la “posibilidad” de hacerlos. Lo que está en juego en la hiancia es la desorientacion, la sensación de inutilidad. Es decir, la necesidad está disminuida aún cuando haya posibilidad de hacer cosas. Se requiere algo más que actitud, planeación o disciplina.

Creo que ha llegado el momento de empezar a producir de nuevo algunas cosas.

 

• • • • •

 

There’s something about being on hiatus that guides us to view and have on hand what we have always persued and at the same time it doesn’t allow us to catch it. It’s everywhere, in everyday life, in certain conversations and lectures, and is present to be unvailed out of the images of the Internet world or the movies, and yet its presence is unclear. It´s at one’s glance but still hiding. We have a presentiment of its importance, its relevance, and it evokes us something similar as the title of the film by Wim Wenders: Faraway, so close! (In weiter Ferne, so nah!)

At 62 yeaRs I have made a career and a small place in the art world, for that I don’t feel urgency to pursue its presence and catch it, as I did in another time / place.

Or do I?

I don’t know. I know I don’t attempt to hunt this ghost, neither its manifestation scares me. I think that it would be a bad strategy if I get obsessed with it, and I’m sure I won’t catch it that way. So instead, I keep waiting, attentive, eyeing everything that surrounds me with questions. Meanwhile I write down everything, I keep documents, I accumulate files.

I think-feel that I’m preparing for something that will be my next (maybe the last) foray into subjective representation territories, the sameones that I have always visited, and I like to think that I will find them unchanged, while different. It’s kind of a joy that takes place from within my lived life. I feel-think that I’m about to start a lonely task that will take two or three years to be complete, probably made of stories and drawings (or whatever comes next after I begin).

My inactivity initiate in a crisis around 2005, it was a severe personal crisis in every way. And the best thing that could have happened to me back then was to go to Cholula Puebla in 2006 for four years, to PhD courses. There, many things resumed sense. When I returned to Monterrey in 2011 I chose some new activities, and I decided to quit teaching at the university in 2013.

My Hiatus residence in 2014 has strengthened me in ways I didn’t imagine. It helped me to rethink about my situation, my build up as a subject, specially as I began to write about it. It has allowed me to see my ideas differently. And I discovered that I can translate my ideas into a foreign lenguage (or so I think, hehe).

It has been an enormous pause, 10 years, and yet I don’t feel I have wasted my time nor have I the feeling of idle or inactivity.

Also it isn’t procrastination. Procrastination is a deliberate behavior. It’s something you consciously decide to put off: I’ll pay that tomorrow, I’ll go next week, I start the diet later. In my case it’s not about that. Rather, it’s been a long period of uncertainty and perplexity that has invited me to think over and meditate about my things to unravel their own questions and its enunciation. It’s very close to thinking essentially about my lived life, similar to a process of asceticism, which leads to uncover the knowledge of oneself, and to search about what am I from what I have been. It’s like searching in a labyrinth where all is one: memory, present and desires.

Hiatus is the ponder of a non-production status, that paradoxically may involve the preparation of a future production. Farawey so close! it’s like a mantra. Waiting is not a quiet thing. It’s a to-do thing that is unresolved in its way of being a to-do thing. It’s not a term to be enforced, nor is a defined activity that can be reactivated any time. It’s something undefined in its essence, its power, its expression. It’s a shadow. It’s not what I stop doing because I am able to stop it, but something that does not flow, which is hidden, lurking, demanding attention.

To produce artistic objects or events it’s necessary that the “need” to do that links with the “possibility” of doing that. What is at stake in the Hiatus is the disorientation, the feeling of worthlessness. That is, the need is reduced even when there is a possibility of doing things. It takes more than attitude, planning or discipline.

I think it’s time for me to start doing a few things.

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Georgia wrote on Jul 14:

"Hiatus is the ponder of a non-production status, that paradoxically may involve the preparation of a future production. Farawey so close! it's like a mantra."

I was becoming and for sure am now more aware (after reading your latest post Enrique) how precious this "on-hiatus" time is.

Matt wrote on Jul 11:

"Waiting is not a quiet thing. It's a to-do thing that is unresolved in its way of being a to-do thing."

A very nice thought. Enrique. Its a luxurious condition in a way, these in between states - like pregnant pauses - the simultaneous emptiness and expectation that co-exists. A kind of limbo-space where nothing and everything seems to happen at once.

 


12

 

La coneja de mi hija ha cumplido un año de vida.

Cuidarla se ha vuelto parte de mi rutina. En la mañana la saco de su jaula y jugamos un poco mientras reviso pendientes, leo algún texto, o navego por internet. A media mañana la regreso a su jaula y le doy un poco de perejil, albahaca, pepino, hierbabuena, zanahoria y otras delicias. Pequeñas cantidades y variaciones para cada día. En la tarde la saco otro rato y la llevo junto a mi escritorio, o al jardín. Ahora estoy intentando sembrar algunas hierbas y verduras para que pueda comer directo de la tierra. También eso estoy aprendiendo.

Es fascinante su inteligencia, su sensibilidad, su voluntad de vida. Me sorprende la forma en que su naturaleza establece vínculos con mi naturaleza, en niveles que no puedo describir con precisión.

Los humanos somos poco asertivos al tratar con otros seres vivos porque la soberbia de nuestra cultura occidental, religiosa antes y racional-materialista ahora, sostiene la idea de una absurda superioridad de la especie humana que solo sirve para generar separación, desconexión y supresión de nuestro estado del ser con el entorno, con la vida como tal.

Es un grave error vivir como vivimos en la “modernidad”. Me decepciona mirar el horizonte y observar pocos cambios en esta ruta hacia el desierto, hacia la erosión.

En cierto modo convivir con la coneja me permite sentir que nuestros corazones se enlazan. La premisa es muy sencilla: si compartimos este lugar, esta casa, también compartimos el mundo, y el vasto universo que es aún más misterioso y desconocido. Al compartir el todo, tenemos un privilegio que nos es co-rrespondido: la existencia. Existimos en el todo, solamente así.

Justo hace unos días conversaba con Martín, un amigo, que me planteaba interesantes ideas para su tesis de maestría, y me llamaba la atención acerca de la Teoría de las Branas. Ahí hay algo en que pensar, algo que sentir, para aplacar nuestra soberbia y nuestro antropocentrismo. Sin duda.

 

• • • • •

 

My daughter’s rabbit now is one year old.

Taking care of her has become part of my on-hiatus routine. In the morning I take her out of the cage and play with her while I check things, read, or check the web. By midmorning I take her to the cage and give her some parsley, basil, cucumber, mint, carrot or other delicacies. Small amounts and variations for each day. In the afternoon the same, I bring her next to my desk, or take her out to the garden. In this days I’m trying to plant some herbs and vegetables so she can eat straight from the earth. I’m learning about it.

It’s fascinating her intelligence, her sensitivity, her living will. It amazes me how her nature builds links with my nature at levels that I can not describe accurately.

We humans are poorly assertive when dealing with other living beings mainly because our Western culture, religious earlier and rational-materialistic now, that supports the idea of an absurd superiority of the humankind that only generate separations, disconnections and the removal of our state of being with the environment. That is, with life itself.

It’s a serious misunderstanding to live as we live in the “modernity” era. I feel disappointed looking at the horizon and seeing so little changes in the route to the desert and erosion.

Somehow living with this little rabbit allows me to feel that our hearts may interweave. The premise is simple: if we share this place, this house, we also share the world, and the vast universe, a universe that is even more mysterious and unknown. By sharing the whole, we have the privilege to co-correspond each other: we share the existence. It’s simple as that.

Just a few days ago I was talking with Martin, a friend, who has some interesting ideas for his master’s thesis, and it called my attention when we talked about the Theory of Branas. That’s something to think about, also something to feel different, that may appease our humankind pride and our anthropocentrism. No doubt.

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Georgia wrote on Jul 14:

Thank you for sharing these thoughts, Enrique! I'm taken back to my childhood with my own pet rabbit. :) The company of animals is wonderful, connecting and learning to live with another species :)

Mary Kroetsch wrote on Jun 15:

I think you are sharing wonderful memories with this bunny.

 


11

Ahora que realizo estos reportes sobre mi inactividad artística, observo con más interés las cosas que hago. Trato de comprender la manera en que estas actividades se conectan entre si, evidente a veces, otras veces con poca claridad. Me muestran un horizonte de energías personales que no se limitan al arte.

Pero también me doy cuenta que Monterrey ha cambiado. No me refiero solamente a que terminaron los años de violencia en las calles, de 2008 al 2011 aproximadamente, algo que cambió nuestros hábitos, que puso límites a los horarios casi como un estado de sitio, algo que nos mostró como se cerraban espacios comerciales y culturales y se colapsaba la vida social. Mas bien me refiero a que mi ciudad ya antes tenía fama de ser poco atractiva culturalmente hablando. En eso está cambiando.

Es solamente una percepción subjetiva, y sin embargo casi podría asegurara que la oferta de actividades ha crecido exponencialmente. Todas las semanas hay algo sucediendo en la forma de reuniones, presentaciones e iniciativas. Creo que esos años nos dieron una lección importante: nos hizo valorar el tejido social, nos hizo entender que las relaciones entre los sujetos son esenciales para el ejercicio de la vida colectiva.

Y lo mejor de todo es que sigue creciendo, no solamente desde las instituciones, sino también desde organizaciones y grupos autónomos. No solo se han multiplicado los eventos sino que han aparecido gran cantidad de pequeños espacios destinados a la creatividad de los individuos. Eso ya era necesario, y me entusiasma pensar en los cambios que vendrán.

Esta semana impartí un laboratorio de arte junto con Luis Frias. Él es un entusiasta productor que se mueve entre varias disciplinas y tareas con lucidez y arrojo. Creo que hicimos buena mancuerna de trabajo, o al menos eso pienso yo. Los asistentes quedaron contentos con el resultado, tengo esa impresión.

Menciono este evento porque tiene que ver con la hiancia, con el vacío. Durante los tres días (12 horas) que duró el laboratorio los participantes tenían como objetivo hablar de su producción y proponer un proyecto imaginario. En tan poco tiempo fueron presionados por nosotros para alcanzar el mejor de los resultados. La mayoría de ellas y ellos lo lograron, más algunos no pudieron concretar.

Pude ver en este resultado que quienes no concretaron no era por falta de recursos técnicos o creativos, sino porque el objeto de su atracción era elusivo, no estaba presente, no era claro. Por otro lado, quienes si pudieron esbozar su proyecto mostraban mejor cual era su relación con el objeto y su deseo por ese objeto (imaginario o real).

Así es esta actividad llamada arte (y creo que muchas otras cosas de la vida también son así): hay momentos en los que todo tiene sentido, es visible, es urgente, exige ser presentado y representado, y hay otros momentos en los que esa certidumbre está ausente, no hay claridad, hay un estado de confusión o de ceguera severa, o hay un dolor que no deja pensar con claridad.

Lo cierto es que no se puede ir contra esta arbitrariedad, no se puede “pensar” en un cambio, no se puede empujar al lado luminoso del camino. No hay forma de predecir cuando ocurrirá un estado de producción febril, y cuando se derrumbará todo en la obscuridad, ni tampoco se puede adivinar que nos sacará de ahí. Sólo queda aprender a disfrutar ambos momentos, el de la certidumbre igual que el de la incertidumbre.

 

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Now that I write these reports about my artistic inactivity, I feel more interested in the many things I do everyday. I try to understand the way these activities are connected to each other; sometimes it’s obvious, sometimes it has little clarity. It’s like a horizon of personal energies which are not limited to the art field.

But I also realize that Monterrey (my city) has changed. I don’t refer only to the end of the years of high violence in the streets, around 2008 to 2011, in which we changed our habits, put limits on schdules almost like a state of siege. In those years we watched how commercial and cultural spaces were closed and social life collapsed. But rather I refer to my city before that time, because Monterrey was known as a culturally unattractive place. That is changing.

It is only a subjective perception, and yet I could almost ensure that the range of activities has grown exponentially. Every week there is something going on: meetings, presentations, initiatives, events. I think those violent years gave us an important lesson: it made us understand that relationships between subjects are essential for a vigorous collective life.

And best of all, it continues to grow, not only from institutions but also from organizations and independent groups. Not only they have multiplied but also a lot of small spaces for creativity of individuals have appeared. I am excited to think about more changes to come.

This week I taught an Art Laboratory along with Luis Frias. He is an avid artist that moves between several disciplines and works with clarity and courage. I guess we did a good team work, or so I think. Also the attendees were pleased with the outcome, I have that impression.

I mention this event because it has to do with the hiatus. During the three days (12 hours) that lasted the laboratory, the participants were aimed to discuss their production and were asked to propose an imaginary project. In such a short time they were pressured by us to achieve the best results. Most of them succeeded, but some failed.

I could see in this outcome that the ones who couldn’t materialized a project, it was not for a lack of technical or creative resources, but because the object of their attraction was elusive, it wasn’t present, it wasn’t clear. On the other hand, those who were better, showed that their relation and desire to the object (imaginary or real) was more or less clear.

So is this activity called art (and I think many other things in life are also the same): there are times when it all makes sense, it’s visible, it’s urgent, it demands to be presented and represented, and then there are times when that certainty is absent, there is no clarity, there is a state of confusion or a severe blindness. Or there is a pain that doesn’t leaves us think clearly.

One can not go against this arbitrariness, one can not simply “think” about a change, one can not push things to the bright side of the road. There is no way to predict when a state of feverish production will occur, and when that collapses in the dark, nor can one guess what will get us out of there. We just have to learn to enjoy both moments, certainty and uncertainty.

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heather wrote on May 29:

i love the part about the object not being clear or present! it's so funny that when i'm not making art, millions of ideas for art projects are VERY CLEAR AND PRESENT in my mind, but the object of not making art is not. here's (imaginary glass being raised) to the sweet bitch of an object that refuses to be clear or present. i suspect it might be all of the best ones...

Matt wrote on May 23:

Self doubt is our biggest foe. As a younger artist I spent a lot of mental energy wondering what it all meant, or what i was trying to say before concluding none of this mattered, art could be anything and anyway (like M. Creed's "The whole world + the work = the whole world") -- it was never up to me to articulate what it was or meant, only to set up conditions that reveal the possibilities of what it could be.

A local theatre has a football film fest this week; thought of you and your students.
http://pitchfest.ca/en/

:)

shinobu wrote on May 23:

Me, too, Enrique! The worse is that I have always felt more interested in "the many things I do everyday" even while making art -- no wonder I became the co-director here, hahaha.

 


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Tres películas, seis horas (“Paraíso” de Ulrich Seidl). Trilogía en una tarde apacible en la Cineteca de Monterrey, Nuevo León: imágenes, narrativa, ideas que abren heridas, perforaciones, hiancias que nunca han cerrado, somos todos esos sujetos y esas circunstancias, globalidad rampante, dispositivos y regímenes de economía, y también somos objetos de otros sujetos, malestar (mal / estar) e incompletud, eso somos en-desde-por-entre-ante las circunstancias contemporáneas que, como virus, se ha extendido en todo el mundo. Somos la mezcla de huesos.carnes.órganos que no encuentra reposo, extraña lubricidad. Somos sujetos metafísicos al tiempo que sujetos racionales al tiempo que sujetos del inconsciente y del deseo obscuro, trasmutando sin cansancio.

Luego recordé las tardes en el Museo del Cine de Frankfurt Alemania a mediados de los ochenta, en una pequeña sala mirando absorto lo que hizo Fassbinder, atrapado entre las palabras y la expresión de un entorno que había colapsado y que no estaba dispuesto a reconocer su horror. En ese tiempo aún no comprendía el alcance del duelo de Fassbinder, su carga. Solamente intuía una semejanza, un delirio similar al de mis circunstancias, como una historia compartida o como el espejo de un dolor, ese derrumbe de Franz Biberkopf en las quince horas cinematográficas de Berlin Alexanderplatz (desde la novela de Alfred Döblin)

Ayer es hoy, doblez en el tiempo que nunca es lineal sino regreso y adelanto, simultaneidad, despliegue de hendiduras por entre las que podemos acceder momentáneamente al vacío, a la ausencia de lo que se ha ausentado. Todo vuelve como memorias pero también regresa como apetito de algo que siempre es suculento, lo que nos habita, un moustro coptado, atarantado, lo que todos nos decimos y sin embargo llega apenas como un murmullo de estrellas. Es el enigma perenne de la existencia en la forma de narrativas. Para eso hay artes, para nombrar lo que se resiste a ser nombrado, para ver lo que se niega a ser visto.

Nunca se deja de atisbar lo que se ha perseguido siempre, pero no todo es igual. Hay estadíos donde se recibe un fuego intenso que quema las entrañas (un hiatus en dolor), luego hay momentos donde se anhela en solitario inundado de nostalgia y melancolía (un hiatus reflexivo), y después hay instantes en que “eso” se presenta como una urgencia implacable, una energía aplicada a las cosas de la vida, masa y sustancia, trabajo y esfuerzo para tratar de atrapar el humo bailarían con la punta de los dedos. Entonces se hace arte. Pero no siempre sucede.

Gira, regresa, da vuelta, se detiene, se adelanta. Habita en el caos original de los griegos, ese lugar olvidado que existe desde mucho tiempo antes de que los Dioses se sentaran en el Olimpo, y hablaran de las pasiones humanas con las palabras claras, y las leyes para gobernarlos. El caos.

 

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Three movies, a six hours trilogy (Paradise by Ulrich Seidl) in a quiet afternoon at the Cineteca de Monterrey, Nuevo León: images, narratives, ideas that open my wounds, punctures that have never closed. We are these people and these circumstances, rampant globalization, devices and Economy regimes, so we became objects from other subjects, malaise and incompleteness, in-from-between-to contemporary circumstances, like a viruses that has spread around the world. We are bones.flesh.organs, a restless mixture, a strange lubricity. We are metaphysical subjects while being rational subjects while being unconscious subjets, obscure desire, transmuting tirelessly from one to another.

Then I remembered evenings at the Film Museum in Frankfurt Germany in the mid-eighties, lost looking at what Fassbinder has done, trapped between words and expressions of a context that had collapsed and didn’t want to recognize their horror. At that time I didn’t understand the magnitude of the sorrowing of Fassbinder, I just sensed a similarity to my circumstances, a delirium or a shared history, like a mirror in pain. The collapse of Franz Biberkopf in a fifteen hours movie, Berlin Alexanderplatz (from the novel by Alfred Doblin).

Yesterday is today, folded; time is never linear, it returns and advance, concurrency, deployment of clefts among which we can access (momentarily) emptyness, the absence of what is absent. Everything becomes memories but also returns as an appetite for something that is always succulent, which inhabits us as a tied monster, dazed, what we all say and yet comes only as a murmur of stars. Is the perennial enigma of existence in the form of narratives. That is what arts are for, to name what refuses to be named, to see what refuses to be seen.

We never cease to glimpse at what we always have pursued, but it is not the same all the time. There are stages in where an intense fire that burns the bowels is received by us (a hiatus in pain), then there are times where it floats with nostalgia and melancholy (a thinking hiatus), and then there are moments that “it” is presented to us as a relentless urgency, an energy applied to the things of life, mass and substance, work and effort to try to catch with the tips of our fingers the smoke that dances in the air. Then art becomes art. But it doesn’t always happens.

It spins, returns, stop, advance. It dwells in the original chaos of the Greeks, that existed long before the gods sat on the Olympus and talked about the human passions with clear words and about the laws to govern them. Chaos.

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 Viajé a Torreón Coahuila. Son 5 horas de distancia en autobús. Es una comarca agrícola importante del norte de México. No lo había visitado desde hace mucho tiempo, entonces además de asistir a una conferencia tuve oportunidad de ponerme al día con mis recuerdos. Ahora que ha descendido la violencia en las calles de esta ciudad (y de otras, pero no de todas), la gente recupera un poco la confianza y la calle. La ciudad no es muy grande. Las calles y los edificios del centro pareciera que están detenidos en el tiempo, poco renovados, mientras que las zonas de tiendas nuevas están por las amplias avenidas alrededor del centro, algunas recién estrenadas. Caminando me detengo en cada esquina a mirar, a pensar en tonterías, a tomar fotos mentalmente, sin tomarlas. Luego tomo algunas fotos con el celular. Los taxis son amarillos, muchos son Atos o similares. Pitan y pitan, tienen esa manía de llamar la atención, de considerar que todos, absolutamente todos los peatones son clientes potenciales. El centro olvidado y sucio me gusta más que las tiendas y restaurantes trasnacionales como Cosco, HEB, Chili’s, Incredible Pizza, Starbucks. Hay algo triste y patético en todo esto. En el mercado hay flores, magia blanca, fondas, frutas, jugos. Pruebo unos burritos de picadillo un día y unas gorditas de chicharrón el otro, son una delicia. No recuerdo que hubiese tantas zapaterías, o tal vez no las ví la última vez que estuve aquí. En la plaza hay baile colectivo en la noche, en una esquina hay cumbias, en otra música ranchera, y en una más boleros. En verano esta ciudad ronda los 40 grados, pero por ahora la primavera no ha querido manifestarse a plenitud, así que el clima está fresco, y la gente lo disfruta. Además de zapaterías hay muchos restaurantes chinos, esta si es una novedad que tiene unos 10 años de venir sucediendo en las ciudades de México. Es una invasión silenciosa. Me intriga. Un hotel frente a la plaza está ocupado casi completamente por policias federales. Ellos mantienen las cosas en calma.

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I just traveled to Torreon, Coahuila. It’s five hours away by bus. It’s an important agricultural region of northern Mexico. I had not visited it for a long time, then in addition to a conference I was able to catch up with my memories. Now that the violence on the streets has fallen in this city (and in others, but not in all of them) people gets a little confidence and feels relaxed on the streets. The city is not very large. The downtown streets and buildings seems frozen in time, poorly renovated, while the new shopping areas are along the wide avenues around the center, some of them newly released. As I walk, I stop at every corner to look, to think of nonsenses, to take photos mentally, without taking them. Then I take some photos with the cell. The little taxis are yellow, many of them are Atos or a similar brand. They blow their horns repeatedly because they want to attract everybody’s attention, considering that all, absolutely all pedestrians are potential customers for them. I love the forgotten and dirty downtown more than the shopping and transnational restaurants like Cosco, HEB, Chili’s, Incredible Pizza, Starbucks. There is something sad and pathetic in this situation. Back in the old market there are flowers, witchkraft little stores, food courts, fruits, juices. I ate burritos de picadillo one day and gorditas de chicharrón another, delightful. I don’t remember that there were so many shoe stores, or maybe I didn’t saw them the last time I was here. At the main square people dance at night; in a corner there are cumbias, in another ranchera music, and also boleros. Everybody dances. In summer this town is around 40 celsius degrees hot, but for now spring has not fully began so the weather is cool and people enjoy it. Also there are lots of Chinese restaurants, this is a novelty in most of the cities in México since 10 or 15 years. It’s a silent invasion. I’m intrigued about it. A hotel in the main square is occupied almost entirely by the federal police. They keep things in calm.

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Este viernes asistí por primera vez a un nuevo grupo de estudio de Lacan a cargo de Nancy Garza. Nos reunimos en un sitio histórico de la ciudad: el Obispado, una antigua casa católica que ahora es museo. Estas lecturas de los seminarios de Lacan son muy estimulantes para pensar en el sí mismo. La mayoría de los participantes son psicólogos, pero el grupo está abierto a cualquiera. Estaremos leyendo el seminario 4 (1956 y 1957) que tiene por título “La relación de objeto”.

Me interesa entender lo que llaman el “sujeto del insconsciente”, que es muy diferente al sujeto racional o sujeto trascendente. Esta subjetivación del individuo me acerca a lo que ocurre con el artista, porque puedo ver ahí la base de todas las operaciones interiores que le ayudan, poco o mucho, a comprender las circunstancias de su existencia. Es algo, claro, que le atañe a cualquier persona en cualquier época, no es exclusivo de los artistas. Son las formas en que uno puede conocerse a sí mismo a través de la auto observación, la meditación, los registros personales y ciertas conversaciones que buscan revelar y aclarar los acontecimientos de una existencia.

El hiatus es un modo de nombrar esta pausa para pensar en el sí mismo para tener acceso a perspectivas que permitan reformular lo que uno hace. Ese es el cuidado de sí mismo, una autoconstrucción a partir de los otros, para participar como ciudadano en lo social: rol, identidad, profesionalización, relaciones afectivas, acciones politicas, salud, etc.

Como plantea Heather (compañera de residencia), a través de sus preguntas acerca de si es arte, o no lo es, lo que hacemos al estar en hiatus, yo soy de la opinión de que todo lo que el artista hace en cualquier momento podría ser arte, aún a pesar de su “propósito” de no hacerlo.

En este sentido, el hiatus del artista podría ser una paradoja que presupone que no se harán inscripciones en eventos de producción o divulgación de obra mientras se “descansa”, pero como actividad cognocitiva, el sólo hecho de pensar en no-hacer algo es una forma de hacerlo negativamente. El rechazo, desde una lógica propia de la expresión de subjetividad del sujeto artista, afirma lo que niega. Esa es la paradoja, nunca dejamos de pensar en el arte. Por eso resulta divertido lo que Heather dice en una de sus fotografías: “Estoy en el estudio pero no hago arte. Solamente estoy aquí.”

En mi caso además es un problema de suspención y continuidad, atravezado por preguntas casi indescifrables: ¿cómo suceden los impulsos de producir “algo”? ¿qué origina el cisma y el rechazo a continuar haciendo arte? ¿por qué puedo no necesitar hacer algo?

Las respuestas son subjetivas. Son dudas, incertidumbres o estados de crisis que generan una especie de pequeño estremecimiento o una gran parálisis del ser. Pero también son como llamados que invitan a ubicar “algo”, a redireccionar la energía subjetiva y aliviar el desequilibrio o la presión que se ha provocado.

La subjetividad es aquello que está en posibilidad de ser representado de alguna forma (artística o no artística) como particularidad de un individuo. Expresar (todos lo hacemos) las dudas, miedos, anhelos, o mostrar interes por cosas que podrían ayudarnos a mejorar nuestra relación con el mundo es, claramente, la sustancia y el objeto del arte, y también es una forma de ocuparse de algo para canalizar la energia. Aún en hiatus, esa esencia no se pierde, y persiste la idea del retorno, del regreso a la actividad.

Me entusiasma pensar en esto. Creo que las preguntas cuasi ontológicas acerca de lo que es arte y lo que no es, conducen, entre otras direcciones, a tratar de dibujar una frontera entre la verdad individual y la legitimidad social de un objeto que pretende ser artístico. Me refiero a la declaración nominal y también a la inscripcion social de ese “algo” (objeto o no) en las actividades institucionales. Es relacional, evidentemente. Es en esta relación de partes donde se genera el cisma, la crisis.

Tal vez estar en pausa (hiatus) sea un trabajo silencioso para localizar el asunto a través del cual se puedan poner nuevamente en marcha las operaciones que permitan regresar al mundo del arte, y en ese sentido, si lo consigo, entonces nunca dejé de hacer arte realmente.

Pero bueno, sigo en hiatus. Y mientras tanto me he vuelto perceptivo a reconocer este estado a mi alrededor. Veo gente en hiatus en todos los sitios: los individuos que se reunen a media tarde en el café para discutir del mundo; las personas sin empleo que buscan una oportunidad; los jóvenes estudiantes que toman vacaciones; los retiros espirituales budistas; las parejas enamoradas que se dan un tiempo de separación, y así, todos administran el cuidado de su subjetividad mientras esperan que la vida les lleve por otro camino. Los impasses son pregunta acerca de la identidad y cuestionamientos a lo cotidiano. Incluso ahora veo las fiestas oficiales del calendario como interrupciones que rompen la monotonía de la vida laboral para recordar “algo” que en lo profundo le da cohesión a cierta comunidad.

Para Lacan es imposible llegar a conocer verdaderamente lo que nos impulsa a hablar, actuar en la vida cotidiana, construir identidades o representar “algo” artístico. No tenemos acceso directo, sino indirecto a esa energía que nos mueve. Esta adentro de uno y lo desconocemos. Sin embargo, el inconsciente es el gran “hablador” que nos está enviando señales, manifestaciones, signos de aquella presencia, es decir, de la energía que realmente nos gobierna al actuar, aunque no nos demos cuenta de ello. Tal vez el hiatus es el signo extraviado.

 

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Last Friday I attended for the first time to a new Lacan study group, organized by Nancy Garza. We meet in a city historic site: El Obispado (The Bishop residence), a former Catholic house that now is a museum. These Lacan’s seminars are very stimulating to think about the oneself. Most participants are psychologists, but the group is open to anyone. We will be reading the 4th. Seminar (1956 – 1957) “The object relationship”.

I am interested in understanding what they call the “subject of the unconscious” which is different from the rational subject or the transcendental subject. The subjectivity of the individual brings me to what happens with the artist, because I can see the background of the insight transactions that helps, more or less, to understand the circumstances of the existence. It is something, of course, that happens to anyone at any time, it’s not unique for the artists. Those are the ways someone can get to know the oneself through self-observation, meditation, personal records and certain conversations that seek to reveal and clarify the events of life.

The hiatus is a way of naming this pause to think about yourself and to access perspectives that allow you to rephrase what you are doing. That is the care of oneself, a self constructed belief on behalf of the others, to participate as a citizen in the social context: role, identity, professional activity, love friendship and relationships, political actions, health, etc.

Heather (our residence colleague) has questions about whether it is art, or not, what she does while on hiatus. Maybe everything that the artist do could be (or has the power to become) art at any time, even despite its “purpose” to not doing so.

In this sense, the artist on hiatus could be a paradox, although he or she assumes that no entries will be made in events while “resting”, but in another way: as a cognitive activity, not-doing something is a way to do it negatively. The rejection, as an expression of oneself subjectivity, asseverates what it denies. That is the paradox, we never stop thinking about art. So Heather says in one of her photographs: I am at my studio. I am not making art. I am just here.

In my case it is also a question of suspension and continuity, crossed by some almost indecipherable questions: How do I get pulses to produce “something”? What causes my schism and the refusal to continue making art? Why do I not need to do anything?

The answers are subjective: doubts, uncertainties or states of crises that generate a kind of little shiver or a paralysis of the being. But they are also like an invitation to put “something” somewhere, or to redirect the subjetive energy and relieve the pressure that some imbalance has caused.

Subjectivity is something to be represented in some way (artistic or not artistic) as characteristic of an individual. The expression of the doubts, fears, desires (we all do that), or to show interest in things that could help us improve our relationship with the world, is clearly the substance and the object of art, and is also a form of transforming the self energy. Even on hiatus, that essence is not lost, and the idea of a return, the return to the activity, persists.

I am excited to think about this. I think the quasi-ontological questions about what is art and what is not, leads, among other directions, to try to draw a boundary between the individual truth and the social legitimacy of an object intended to be artistic. I mean into the nominal statement but also into the social inscription of that “something” (object or not) in any art institutional activities. It is relational. Because it’s in this relationship where the schism is generated, the crisis.

Maybe being paused (the hiatus) is like a silently work to locate the matter through which we can put back in place the operations that allow us to return to the world of art, and in that sense, if we do that, then we never really stopped doing art.

But hey, I’m on hiatus. Meanwhile I’ve become perceptive about this state. I see people on hiatus everywhere: individuals who meet in the afternoon coffee to discuss about the world; unemployed persons seeking an opportunity to get some money; young students who take vacations; Buddhist retreats; loving couples who give themselves a time of separation. Seems that all of them are managing the oneself’s care while waiting that life may take them in another direction. The impasses are questions about identity and are also questions about the everyday. Even now I see the official calendar holidays that break the monotony of working life to remember “something” important that gives cohesion to a certain cultural community.

For Lacan is impossible to truly know what drives us to talk, or to act in everyday life, or to build identities, or to represent “something” artistic. We have no direct but indirect access to the energy that moves us. It’s inside of me but I do not know what it is. However, the unconscious is the great “talker” who is sending us winks, manifestations, signs of that presence, that is, energy that really governs our acts, although we do not recognize all of them. Perhaps the hiatus is a missing sign.

 

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enrique wrote on Mar 19:

Thanks to you Heather! and thanks Matt! un gran abrazo !!

Heather wrote on Mar 17:

This post is a little beacon of light for me to hold onto as I ride the (kind of endlessly crashing) waves of anxiety about what I am doing/not doing right now... Thanks for it!

Matt wrote on Mar 16:

Brilliant Enrique -- I think you have managed to get to crux of this making/non making "schism" . Its also extra brilliant that a Lacan seminar should occur in a former Bishops house.

 

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